1. Empieza por el suelo
No todas las fregonas van bien en todos los suelos:
- Gres, porcelánico y vinilo: microfibra. Absorbe rápido y no deja rayas.
- Parquet o laminado: microfibra bien escurrida, nunca empapada.
- Obra, garaje o terraza: tiras de algodón, que arrastran la suciedad gruesa sin atascarse.
2. Microfibra o tiras
La microfibra limpia más con menos agua y seca antes, pero se degrada si la lavas con suavizante o la secas al sol directo. Las tiras de algodón aguantan mejor la lejía y el uso bruto, aunque pesan más y tardan en secar.
3. El cubo es la mitad de la compra
Un cubo con escurridor de pedal o de palanca aguanta el uso diario; el de rejilla simple obliga a escurrir a mano y termina rompiendo la costura del mocho. Mira también:
- Capacidad real: 12 litros son suficientes para una casa normal.
- Que el escurridor se pueda desmontar para limpiarlo.
- Que el pedal o la palanca sean de metal, no de plástico fino.
4. Mango y recambios
- Mango telescópico de aluminio: más ligero y no se oxida.
- Encastre del mocho estándar: si el modelo tiene recambio fácil de encontrar, la fregona te dura años.
- Compra un recambio de más al principio. Cuando se gasta, no siempre está el modelo a mano.
5. Mantenimiento que alarga la vida
- Aclara el mocho con agua caliente después de cada uso.
- Lava la microfibra a 40 grados, sin suavizante y sin secadora.
- Deja secar el mocho colgado, nunca dentro del cubo.
- Vacía el cubo: el agua sucia deja biofilm y huele.
Con estos cuatro hábitos, un recambio de microfibra de calidad aguanta entre 40 y 60 lavados, que en una casa normal es más de un año.
Si no tienes claro qué recambio es el tuyo, dile al asesor de la tienda la marca del mango y te dice qué mocho encaja.